Carta a Cecilia

Querida Cecilia:
¿Cómo estas? He oído que te han despedido del trabajo, pero seguro que encuentras algo mejor. EL otro día estaba en el cine a punto de ver una de mis películas favoritas: Harry Potter y las Reliquias de la Muerte 2. Cuando entré a la sala me senté en mi butaca y, a continuación, me quedé totalmente inmóvil. Llevaba mucho tiempo esperando poder verla y estaba muy emocionada de estar allí por fin. Cuando comenzó la película, me quedé perpleja al ver el mal estado en el que se encontraban los protagonistas. Estaban en medio de una batalla y por lo que se veía aún quedaba bastante para ganar. Me puse muy triste al saber que uno de mis personajes favoritos había muerto en esa espantosa batalla. Estaba completamente inmóvil, haciendo el mínimo ruido posible al masticar las palomitas.
También estaba asustada y a la vez emocionada por saber quién ganaría la batalla. Poco a poco, fue pasando el tiempo y, mientras menos tiempo le quedaba a la película, más nerviosa me ponía por ver el final. Apenas quedaba tiempo, el protagonista, Harry Potter, luchaba contra su enemigo, Voldemort, cara a cara. Yo me sentía como si estuviera dentro de la película, sentía como si ellos solo estuvieran a un par de metros de mí. Y entonces, ocurrió...
Ambos personajes se tiraron al vacío y comenzaron a caer, lentamente al principio, aunque luego fue una continua pelea hasta que al menos uno de los dos muriera. Cuando finalmente acabó, sentí un alivio por saber que todo había acabado bien. Los protagonistas se salvaron y acabaron con la maldad de su mundo.
Pero por otra parte, sentí un gran dolor al pensar en que ya no hay nada más, que ese es el final de la saga que siempre he visto y vivido desde la infancia.
Realmente es muy emocionante, ¿No crees?
Espero noticias tuyas,
Azahara Fernández.


0 comentarios:

Publicar un comentario